Resumen
Las sociedades contemporáneas constituyen espacios permanentes de producción, circulación y disputa de significados. Aquello que una sociedad reconoce como conflicto, diferencia, identidad, amenaza, exclusión o transformación no emerge únicamente de los acontecimientos, sino también de los procesos mediante los cuales estos se narran, se representan y se dotan de sentido. En este escenario, los medios de comunicación y las plataformas digitales ocupan una posición especialmente relevante (Couldry y Hepp, 2017; Gamson et al., 1992; Gitlin, 1980), ya que no solo hacen visibles determinados fenómenos sociales, sino que también participan activamente en la construcción de los marcos interpretativos desde los cuales estos adquieren inteligibilidad pública. Desde esta perspectiva, el dossier “Medios, Representaciones en Disputa y Conflictividad Social” de la revista Divergencias reúne seis contribuciones que, desde aproximaciones teóricas y metodológicas diversas, examinan las relaciones entre comunicación, representación, conflictividad y poder. Los trabajos aquí contenidos abordan contextos variados —mass media, protesta social, ecologías sociotécnicas, espacios escolares, propaganda política y redes sociales—, pero más allá de los escenarios conceptuales y empíricos desplegados, los artículos convergen en una preocupación compartida: comprender cómo las representaciones intervienen en la construcción de las identidades, las alteridades, los conflictos y las relaciones de poder. Hablar de representaciones en disputa implica reconocer que las formas mediante las cuales comprendemos la realidad social nunca son completamente neutrales ni definitivas (Hall, 1997; Laclau y Mouffe, 1985), pues la construcción de toda representación implica la selección de determinados atributos, el establecimiento de determinadas categorías, la jerarquización (y omisión) de voces, que proporcionan esquemas desde los cuales comprendemos los acontecimientos y las actorías involucradas. Asimismo, estas representaciones tienen genealogías históricas específicas que van más allá de un fenómeno contemporáneo-digital y, precisamente por ello, constituyen también espacios de confrontación, puesto que diferentes sujetos e instituciones buscan instalar sus propias interpretaciones, cuestionando de paso a aquellas que consideran dominantes y disputando las condiciones desde las cuales ciertos significados alcanzan legitimidad social. Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en estos procesos, pues su capacidad para seleccionar acontecimientos, establecer agendas, construir encuadres y otorgar visibilidad diferencial a determinados actores contribuye a configurar el espacio público. Empero, el actual ecosistema comunicativo obliga a superar cualquier comprensión exclusivamente mediocéntrica de estos fenómenos, ya que las redes sociales digitales, los algoritmos, las comunidades virtuales y los propios sujetos participan crecientemente en la producción y circulación de discursos, imágenes y categorías mediante las cuales se interpreta la realidad (Pandey, 2025; Shenata et al., 2021). De manera paralela, la conflictividad social no debe comprenderse únicamente a partir de sus manifestaciones más explícitas o extraordinarias. Si bien las movilizaciones, las protestas y los conflictos políticos constituyen expresiones evidentes de ella, la conflictividad también atraviesa las relaciones interculturales, los espacios educativos, las construcciones identitarias y las formas cotidianas de inclusión y exclusión. Se manifiesta allí donde distintos actores disputan reconocimiento, legitimidad, pertenencia y la capacidad de definir los significados socialmente compartidos. El primer artículo del monográfico, titulado “Ruidos interculturales en la representación de inmigrantes latinoamericanos y pueblos originarios en diarios digitales chilenos”, de Álex Inzunza Moraga, Pamela Romero Lizama y Rodrigo Browne Sartori, permite acceder directamente a esta problemática. Mediante el análisis crítico del discurso de noticias publicadas por seis diarios digitales chilenos, el equipo de investigadores examina las representaciones mediáticas construidas en torno a los inmigrantes latinoamericanos y a los pueblos originarios, en particular al pueblo mapuche. Ambos colectivos son abordados desde la categoría de “los otros”, en tanto sujetos situados fuera del patrón cultural dominante y expuestos a procesos enunciativos capaces de favorecer o erosionar la convivencia intercultural. Los resultados evidencian la recurrencia de discursos negativos en medios tradicionales e independientes, mientras que los medios alternativos presentan un tratamiento comparativamente más crítico y pluralista. Además, el estudio permite advertir que la representación mediática de la diferencia constituye una práctica con consecuencias sociales: puede reproducir estereotipos y prejuicios, reforzar procesos de alterización y contribuir a establecer fronteras simbólicas entre un “nosotros” y aquellos sujetos definidos como “otros”. Al mismo tiempo, las diferencias encontradas entre los mass media investigados evidencian que esas representaciones no son homogéneas ni inevitables, sino, precisamente, susceptibles de ser disputadas. La relación entre la representación mediática y la legitimidad adquiere una expresión especialmente clara en “La ‘mala prensa’ de la protesta social: un estado del arte”, de Laureano Checa Bravo de Laguna. A partir de una revisión de los estudios sobre la cobertura de las movilizaciones de trabajadores, el autor identifica dos grandes encuadres recurrentes: la deslegitimación y la criminalización/victimización. El primero tiende a enfatizar la ilegalidad o la irracionalidad de las demandas de quienes se movilizan; en tanto, el segundo desplaza la atención hacia las acciones desarrolladas durante la protesta y sus consecuencias para el resto de la población, el bienestar común o el progreso social. La contribución permite observar que la cobertura de la protesta constituye mucho más que la transmisión de un acontecimiento, ya que los marcos empleados para describir a quienes se movilizan, las imágenes seleccionadas, las voces incorporadas y los aspectos privilegiados en la narración periodística intervienen en la construcción pública de la legitimidad del conflicto. En este sentido, la protesta también se transforma en una disputa representacional: diferentes actores buscan establecer qué ocurrió, por qué ocurrió, quiénes son los responsables y qué demandas merecen reconocimiento. El tercer artículo, “Fractalis y ecologías sociotécnicas de la conflictividad social: redes observacionales, intersticios y límites de una cartografía reflexiva”, de Iván Oliva Figueroa, Juan Salazar Fernández y Manuel Vargas Contreras amplía la discusión hacia las condiciones sociotécnicas en las que actualmente se configuran y observan los conflictos. Desde los aportes de la complejidad, la cognición 4E, la teoría de redes y el posthumanismo, los autores proponen comprender determinados dualismos políticos como estabilizaciones emergentes en ecologías conformadas por algoritmos, cuerpos, afectos, discursos y dispositivos de visibilidad. En ese contexto, Fractalis se presenta como una plataforma adaptativa de redes observacionales capaz de contribuir a la identificación de intersticios, puentes semánticos y binarismos en formación. Asimismo, la propuesta introduce, al mismo tiempo, una necesaria reflexividad respecto de los límites de toda cartografía de la conflictividad: observar, modelar y visualizar no constituyen operaciones neutrales, porque las herramientas utilizadas para representar un fenómeno también participan en la delimitación de aquello que puede ser observado. El artículo introduce así una dimensión particularmente relevante para este monográfico, ya que no solo las representaciones sociales se encuentran en disputa, sino también los dispositivos epistemológicos y tecnológicos mediante los cuales intentamos comprenderlas. La cuarta investigación, titulada “Mapas parlantes y análisis crítico del discurso en contextos escolares: significados, poder y exclusión en las experiencias educativas de adolescentes migrantes en el sur de Chile”, de Sandra Riquelme-Sandoval, Nicolás Vera-Álvarez y Nadia Riquelme-Almonacid, traslada esta problemática al ámbito educativo. Desde una articulación que contempla el análisis crítico del discurso con las metodologías participativas visuales, el estudio analiza las experiencias educativas de adolescentes migrantes y sus familias, problematizando estructuras de dominación vinculadas con el adultocentrismo, la xenofobia y la racialización. El empleo de mapas parlantes resulta especialmente significativo porque permite reconocer a las infancias y adolescencias como agentes sociales activos en la producción de conocimiento sobre sus propias experiencias. De esta forma, la investigación cuestiona las asimetrías presentes no solo en el contexto escolar, sino también en las propias prácticas investigativas. La pregunta por la representación se transforma, entonces, en una pregunta por el poder: ¿quién tiene la posibilidad de representar a quién y bajo qué condiciones determinadas interpretaciones de la experiencia adquieren legitimidad? El quinto artículo, “ETA y la propaganda icónica”, de Luis Veres Cortés, incorpora una perspectiva histórica sobre las relaciones entre imágenes, conflicto político y producción de legitimidad. A partir del análisis iconográfico de más de doscientas imágenes producidas por ETA y organizaciones de la izquierda abertzale radical vinculadas a ella, el autor establece una tipología de los motivos e iconos utilizados y examina las funciones que estos desempeñaron en la construcción propagandística del denominado conflicto vasco. El trabajo permite observar la utilización estratégica de las representaciones visuales en procesos de legitimación política, de construcción identitaria y de búsqueda de adhesión. Al mismo tiempo, introduce una dimensión histórica indispensable: las disputas por la representación y el empleo político de imágenes y símbolos anteceden ampliamente al actual ecosistema digital. Las tecnologías cambian, pero la capacidad de las representaciones para intervenir en la interpretación social de los conflictos mantiene una notable continuidad. La propaganda constituye, en este sentido, una expresión especialmente evidente del carácter político de la producción de significados. El monográfico concluye con el trabajo “Representación de la (no)maternidad en usuarias de redes sociales: el caso de ‘#madres perrunas’”, de Alicia Rey Arriagada y Amalia Ortiz de Zárate Fernández. El estudio analiza la representación discursiva de la maternidad construida por mujeres sin hijos/as que se autoidentifican como “madres perrunas” en plataformas digitales como X e Instagram. A partir de sus discursos, las autoras exploran las razones por las que no optan por la maternidad biológica y la construcción de vínculos maternoafectivos con sus mascotas. La investigación resulta especialmente sugerente para pensar las representaciones en disputa, pues evidencia las ambivalencias presentes en los procesos de transformación cultural. Si bien las participantes inicialmente parecen distanciarse de un modelo hegemónico de maternidad, el análisis permite identificar continuidades de algunos de sus componentes bajo una nueva denominación discursiva. Las redes sociales aparecen como espacios donde las categorías culturales pueden ser cuestionadas y resignificadas, pero también reproducidas mediante nuevas prácticas y formas de identificación, pudiendo leerse como una disputa hegemónica (Laclau y Mouffe, 1985) por la fijación, siempre parcial, del significado de la maternidad. Que este artículo cierre el monográfico permite extender la noción de conflictividad a un terreno menos evidente, pero igualmente significativo: el de las disputas culturales en torno a las identidades, los roles sociales y las formas legítimas de organizar la experiencia. No toda conflictividad adopta la forma de una confrontación explícita. También puede manifestarse mediante el cuestionamiento cotidiano de categorías socialmente naturalizadas, la aparición de nuevas formas de identificación y la negociación de los límites de aquello que una sociedad reconoce como normal, legítimo o deseable. Considerados en su conjunto, los seis artículos permiten recorrer diferentes escalas y expresiones de un problema compartido. Desde la construcción mediática de la alteridad hasta los encuadres periodísticos de la protesta; desde las ecologías sociotécnicas de la conflictividad hasta las experiencias de inclusión y exclusión en los espacios educativos; desde la propaganda visual asociada al conflicto político hasta las negociaciones contemporáneas de la identidad en redes sociales, las contribuciones muestran que las representaciones constituyen una dimensión fundamental de las relaciones sociales. Esta diversidad constituye precisamente una de las fortalezas del monográfico. Las representaciones en disputa no pertenecen exclusivamente al terreno de los medios de comunicación ni se manifiestan únicamente durante situaciones extraordinarias de conflicto. Circulan entre medios de comunicación, instituciones, plataformas digitales, comunidades y sujetos; articulan discursos e imágenes; construyen pertenencias y exclusiones; y participan en la definición de aquello que una sociedad reconoce como legítimo, problemático o posible. En este escenario, la visibilidad emerge como una dimensión transversal. ¿Quién consigue hacerse visible y bajo qué condiciones? ¿Quién posee la capacidad de nombrar a otros? ¿Qué categorías se utilizan para representar las diferencias? ¿Qué voces adquieren legitimidad y cuáles permanecen subordinadas o silenciadas? ¿Cómo intervienen los medios, las tecnologías, las instituciones y los propios sujetos en estos procesos? Estas preguntas remiten, en último término, a las relaciones entre representación y poder. Nombrar un acontecimiento como protesta, violencia, reivindicación o amenaza; representar a un colectivo desde la diferencia, la peligrosidad o la vulnerabilidad; definir determinadas experiencias como normales o desviadas son operaciones discursivas que producen consecuencias. Las representaciones no solo describen la realidad social, sino que también contribuyen a organizarla, a establecer sus fronteras y a delimitar las posibilidades desde las cuales puede ser comprendida y transformada. Los trabajos reunidos en el monográfico “Medios, Representaciones en Disputa y Conflictividad Social” invitan precisamente a recorrer estas tensiones desde diferentes perspectivas disciplinares, sean éstas históricas, comunicativas y metodológicas. En esa convergencia entre medios, discursos, imágenes, tecnologías, identidades y relaciones de poder se configura un espacio particularmente fecundo para el diálogo entre la Historia y las Ciencias Sociales. Como coordinadores invitados, esperamos que este monográfico, levantado de manera mancomunada con el Doctorado en Comunicación de las universidades de La Frontera y Austral de Chile, contribuya a profundizar la discusión sobre las formas mediante las cuales nuestras sociedades representan sus diferencias, construyen sus conflictos y disputan los significados que organizan la vida colectiva. Los seis trabajos aquí reunidos recuerdan, finalmente, que representar es también intervenir en el mundo social: hacer visibles determinadas realidades en un tiempo presente, sin desconocer una perspectiva histórica, estableciendo categorías para comprenderlas y abrir —o restringir— las posibilidades de imaginar su transformación. Referencias Couldry, N. y Hepp, A. (2017). The mediated construction of reality. Polity Press. Gamson, W. A., Croteau, D., Hoynes, W. y Sasson, T. (1992). Media images and the social construction of reality. Annual Review of Sociology, 18, 373–393. https://doi.org/10.1146/annurev.so.18.080192.002105 Gitlin, T. (1980). The whole world is watching: Mass media in the making and unmaking of the new left. University of California Press. Hall, S. (Ed.). (1997). Representation: Cultural representations and signifying practices. Sage. Laclau, E. y Mouffe, C. (1985). Hegemony and socialist strategy: Towards a radical democratic politics. Verso. Pandey, U. S. (2025). Digital mediatisation and social construction: Unravelling the role of media in shaping society. Media Watch, 16(2), 135–137. https://doi.org/10.1177/09760911251325604 Shehata, A., Andersson, D., Glogger, I., Hopmann, D. N., Andersen, K., Kruikemeier, S., y Johansson, J. (2021). Conceptualizing long-term media effects on societal beliefs. Annals of the International Communication Association, 45(1), 75-93. https://doi.org/10.1080/23808985.2021.1921610
